Menu

twitter2facebook2googleplus2youtube2

Turismo de Cruceros

El turismo de crucero, nacido a finales del siglo XIX, se ha convertido en las primeras décadas del XXI en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento. Poco a poco han dejado de ser considerados como un producto de lujo y ahora se ve al alcance de todos, por ello, cada vez se abren nuevas rutas y son cada vez más las compañías que compiten por ofertar las existentes en Europa (mercado emergente del producto, y cuyos residentes suelen gastar, según los últimos estudios, cuatro veces más en un crucero que un norteamericano).

Dentro del mercado europeo, España ocupa un puesto privilegiado. El número de españoles que viajan en crucero aumentan cada año de forma espectacular. Los viajeros de España valoran los servicios del crucero, su itinerario o de los camarotes, el precio y el idioma.

Hoy el puerto de Barcelona es uno de los que mayor crecimiento ha registrado en los últimos años en toda Europa. Valencia y Málaga también se han embarcado en la aventura.

El turismo de cruceros nació en 1839 con la licitación del transporte de correos entre Inglaterra Estados unidos aprobada por el Gobierno Británico, según apunta un artículo en la publicación La Prensa escrito por Reto Leder e Iliana Cebamanos.
Según explican, la licitación fue ganada por un inglés oriundo de Nueva Escocia, llamado Samuel Cunard, quien en 1840 haria zarpar el Britannia, el primer velero de correos, desde Liverpool con destino a Boston, Estados Unidos. El empresario quiso rentabilizar aun más el negocio, y empezó a vender pasajes para viajar a bordo del barco de correos, una iniciativa a la que se apuntaron 1.8 millones de personas entre 1891 y 1911.

Poco a poco la flota se modernizo, a la par del interés de los europeos a emigrar al “país de las oportunidades”. De ahí que surgieran los barcos exclusivamente de pasajeros, sin que sus hundimientos supusieran entonces novedad alguna, a excepción de la catástrofe del Titanic, cuyos sobrevivientes fueron recogidos por el barco Carpathia, de la línea Cunard.

Este, en todo caso, invertiría en su negocio construyendo barcos gigantes. El Queen Mary y el Queen Elizabeth son ejemplos que, adaptados a las necesidades surgidas a raíz de la Segunda Guerra Mundial, llegaron a transportar hasta 16 mil personas.

Tras la guerra, la línea Cunard lanzó el primer barco construido como “crucero de placer”, el barco Caronia, dando inicio a una nueva era en la industria marítima y del turismo. Hoy los cruceros no solo transportan y son casi “hoteles flotantes” sino que ofrecen una amplia gama de servicios (casinos, bares, espectáculos y restaurantes).

Actualmente el barco más grande en servicio pertenece a la línea Royal Caribbean Cruise Line y se llama Voyager of the Seas (142 mil toneladas).

Entre las rutas, la de los puertos clásicos en el Mediterráneo, el Caribe, Alaska, los fiordos chilenos y noruegos, y los viajes alrededor de Sur América y el mar Ártico.

FUENTE:
Diario Web la Prensa
Foto: Royal Caribbean

volver arriba

FUNDACIÓN FRAX

Datos de Contacto

Teléfono: (+34) 96 686 40 40
Fax: (+34) 96 686 42 42
Paseo de las estrellas 3,
Albir · L’Alfàs del Pi
(Alicante, España)
turismo@fundacionfrax.org