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Todo Incluido

El “todo incluido” nació en Inglaterra en los años 30 del siglo XX como un modo de satisfacer el deseo de la clase media judía de poder disfrutar escapadas al estilo de los “Country Clubs” de la clase alta, donde por un módico precio tenían garantizada la diversión durante todo un día.

La segunda Guerra Mundial hizo que aquellos clubes desparecieran. Tras la contienda, en 1950, surgió otra modalidad del “todo incluido” en Mallorca, con la aparición del Club Med (Mediterranee), inspirado en los clubes ingleses, pero en esta ocasión pensado para que la juventud que acudía a pasar sus vacaciones a Mallorca gozara a un precio módico de alojamiento y comida. Junto al Club Mediterranee, surgieron pronto otros, como el Sandals o el complejo Porto Petro, extendiéndose, principalmente a la zona del Caribe, el “Todo incluido”.

La proliferación de establecimientos que optaban por esta fórmula en el Caribe pretendía dar solución a dos problemas: la falta de infraestructuras y servicios que existían en esos lugares y los problemas de seguridad que existían también fuera del coto de los recintos. Como respuesta se optó por hacer que el turista no necesitara salir del hotel, ofreciéndole toda la diversión y necesidades en él.

En los 80 y 90 esta modalidad cobró mayor auge, exportándose también a otros destinos.

A la par de la extensión por el Caribe de la fórmula del “todo incluido”, los cruceros comenzaron a adoptar el mismo sistema favoreciendo con ello la posibilidad de que las clases medias pudieran también disfrutarlos, creando con ello cada vez naves mayores que absorbieran más capacidad, hasta convertirlos en destinos del turismo de masa o turismo social.

La aparición del “todo incluido”, propio del Caribe, y extendido al Mediterráneo y a las islas Canarias, trae sin embargo consecuencias cuando se empieza a implantar en destinos consolidados europeos del Mediterráneo, al provocar una bajada de precios continuada. Los hoteles que empezaron a ofertar la fórmula comenzaron a captar rápidamente el interés de los turoperadores, que con el paso del tiempo, empezaron a presionarlos para conseguir ajustar los precios, rebajando éstos de forma general. La aparición de las compañías low-cost y las reservas directas en los alojamientos, a través de la red, genera a su vez más presión por parte de los turoperadores. Mientras, el turista que llega, ante los precios que se encuentra, opta por gastar cada vez menos en oferta complementaria, lo que para muchos expertos devalúa el destino.

Los turoperadores: El primer viaje vendido con “todo incluido” se produjo en 1862 a iniciativa del británico Thomas Bennet. Dos décadas antes, Thomas Cook, había contratado ya transporte y alojamiento para un grupo de más de 500 personas, vendiéndolo a un precio único, algo que no se había hecho antes. Desde 1845 podría vivir de organizar excursiones y viajes, hasta lograr, en 1872, ofertar un viaje de vuelta al mundo que, según algunos estudios, pudo inspirar a Julio Verne a escribir "Viaje alrededor del mundo en 80 días".

FUENTE:
Isela Serrano, Luces del Siglo, pgs. 24-29

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