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El Grand Tour, antecesor del turismo moderno

El Grand Tour fue un itinerario de viaje por Europa que tuvo su auge a mediados del S. XVII y que puede considerarse como antecesor del turismo moderno. Este tipo de viaje es conocido sobre todo a través de la literatura inglesa. Fue especialmente popular entre los jóvenes británicos de clase media-alta, considerándose que servía como una etapa educativa y de esparcimiento, previa a la edad adulta y al matrimonio. Pero los ingleses no fueron los únicos, ya que los jóvenes de buena posición de Alemania, Holanda o España también lo realizaban.

Este viaje ilustrado tenía el objetivo primordial de enseñar a estos jóvenes candidatos los saberes y los logros de los estados europeos modernos, y sobre todo en su parte Italiana, el esplendor de las antiguas civilizaciones griega y romana, aunque uno de los fines principales era el de formar un cuerpo de diplomáticos, políticos, abogados y militares bien capacitado.

El Grand Tour podía durar desde varios meses hasta varios años. El recorrido era variado, pero generalmente se consideraba obligatoria la visita a Francia e Italia. El recorrido por Italia estaba muy influenciado por el helenista Winckelmann, el padre de la Arqueología y la Historia del Arte. Típicamente, se visitaba Turín, Milán, Venecia, Florencia, Roma y Nápoles.

El riesgo que supuso la Revolución Francesa, unido a las obras de Schiller y Goethe, hicieron que a comienzos del XIX el viaje a Alemania se hiciera mucho más popular y extenso, visitándose ciudades balneario como Badem-Baden, Weimar, Colonia, Frankfurt o Maguncia.

Algunos viajeros decidían visitar lugares memos usuales. El biógrafo escocés James Boswell decidió incluir en su itinerario una visita a Córcega. El italiano Giuseppe Baretti realizó un completo tour por España que relató en su Viaje a España. Entre los motivos que alejaban casi siempre estas corrientes viajeras de España estaban el conflicto europeo entre Reino Unido y la Corona española, o las malas condiciones de la infraestructura del transporte de nuestro país en esa época.

El fenómeno del Grand Tour se extendió por el continente y se convirtió en una señal de distinción social que aumentaba con los diferentes souvenir que adquirían por el camino. Piezas arqueológicas, esculturas, grabados, obras de arte o sus retratos entre las ruinas clásicas fueron objeto de sus deseos.

Era habitual que los más pudientes fueran acompañados de un tutor o mentor que, dada la juventud del viajero, tenía el cometido de refrenar sus posibles excesos y controlar su instrucción durante el viaje.

El viajero solía llevar un cuaderno de viaje donde anotaba toda la información de ciudades, gentes, monumentos, hospederías, etc. convirtiéndose algunos de ellos en manuales imprescindibles para posteriores viajeros ilustrados. Algunos ejemplos de estos diarios de viaje son el Viaje sentimental de Laurence Sterne (1767), Historia de una excursión de seis semanas de Mary y Percy Shelley (1817), o el mítico Viaje a Italia de Goethe (1786).

Este tipo de itinerarios muestran gran similitud con el actual turismo cultural o con las becas de estudio en el extranjero. Además, siglos después, se siguen realizando anotaciones con rutas, recomendaciones o curiosidades como muestran la cantidad de blogs dedicados a este tipo de actividades.

FUENTE:
Carmela Pereira (2013) Antecedentes del Turismo, El Grand Tour
Blog “Buen Viaje!” – El Grand Tour
Garay Tamajón L.A. (2000) Orígenes del turismo. El Grand Tour y los viajeros ilustrados en Europa. Revista de Estudios Turísticos, nº5, 2005.

Imagen:
Grand Tour de Gustavus Hamilton, segundo Vizconde de Boyne. Museos reales de Greenwich

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