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BIC's de la Marina Baixa (Alicante)

Los Bienes de Interés Cultural declarados como tales en la comarca de la Marina Baixa (Alicante) son tantos que harían falta semanas para recorrerlos y descubrirlos. La mayoría son ruinas que nada tienen que ver con la grandeza que una vez tuvieron, pero sus piedras relatan la lucha que los antiguos moradores ganaron por su supervivencia.

Según el catálogo de la Generalitat Valenciana en la comarca hay 33 Bienes de Interés Cultural en toda la comarca.

  • La Vila posee un tercio de los mismos con 11 monumentos: el conjunto de su casco antiguo, la iglesia-fortaleza de la Asunción, las murallas, y las torres d'Aguiló, de Baix, de Dalt o de la Era de Soler, de Hércules (o San Josep), del Xarco; de la Cruz (en el cerro de Xauxelles), la Torreta y la de Simeón.
  • Benidorm tiene 3: la torres Morales o Escaletes (en La Cala y restaurada) y la de Punta del Cavall en Serra Gelada, además del Tossal de La Cala.
  • Altea: el Castillo y murallas en el centro de la población, los restos del acueducto romano dels Arcs (junto a la Ermita de San Isidro), la Torre de Bellaguarda (calle Cantería); y la de Galera en un cerro cerca del mar.
  • Benifato presume de BIC con las ruinas del castillo de Alfofra, ubicado en la peña que lleva su nombre.
  • En Bolulla ocurre lo mismo con el castillo de Garx, situado junto al antiguo camino de Bolulla en dirección a Castell de Castells.
  • Callosa d'en Sarrià tiene declarado BIC su castillo y murallas del siglo XIV, aunque hoy son restos diseminados en el casco urbano; y en la sierra, el castillo de Bernia del siglo XVI.
  • Guadalest es un Bien de Interés Cultural del XIII con su castell restaurado.
  • L'Alfàs no tiene declaradas BICs sus termas musealizadas, pero sí la Torre Bombarda del siglo XIV, en Sierra Helada.
  • Orxeta tiene las ruinas del Castellet dels Moros, datado entre el XII y el XIII;
  • Sella, el Castillo de Santa Bárbara y la Torre, en la plaza mayor. 
  • Tárbena las ruinas del barranc del Xurquet.
  • Relleu: su castillo, la casa fortificada la Garrofera y las torres de Casa Balde y la Vallonga (próximo a la Sierra Cabezó d'Or).
  • Y de Polop también es BIC lo que queda del castillo.

En una comarca como la Marina Baixa (en Alicante), cuyo referente más conocido fuera del territorio valenciano es Benidorm, muy pocos podrian pensar que la zona posee gran parte de los Bienes de Interés Cultural declarados como tales de la Comunidad autonoma. No es una tierra que se haya dado a conocer por sus castillos ni por sus yacimientos arqueológicos. Solo el turístico pueblo Castell de Guadalest y el esfuerzo realizado en las últimas décadas por La Vila Joiosa para divulgar su patrimonio íbero y romano han dado pistas sobre la existencia de un pasado épico.

Pero un vistazo al catálogo oficial de la Generalitat Valenciana sobre estos BICs, destapa una trayectoria bélica y difícil. La relata la cantidad de fortalezas y torres vigía que hay repartidas en la Marina Baixa, cuya mayoría, aunque visitables, se encuentran en estado de ruina. Hasta ahora han sido pocos los Ayuntamientos que han apostado por mantener adecuadamente su patrimonio histórico y cultural, pese a que parte del mismo esté declarado de Bien de Interés y por ello estén obligados por ley a "adoptar las medidas necesarias para evitar el deterioro, pérdida o destrucción" del mismo. La falta de presupuesto o el desinterés hacen que haya BICs que estén casi desaparecidos (como el yacimiento arqueológico del Tossal de Benidorm) o que sea muy difícil reconocerlos (como los restos del castillo y murallas de Callosa d'en Sarrià, diseminadas y tapadas con las nuevas construcciones). Otros han comenzado la recuperación de los mismos o los trámites para ello como son La Vila o l'Alfàs, que han iniciado la rehabilitación y tramitan declarar BIC sus respectivas termas romanas. Pero pese al mejor o peor estado de los monumentos, quien lo desee puede visitarlos.

Alfabéticamente, la ruta puede partir del centro de Altea, donde hay restos de su castillo y sus murallas. En las afueras se encuentran los restos de un acueducto del Alto Imperial Romano (siglo III d.C). Una obra de ingeniería hidráulica que salva el barranco de Els Arcs y que se cree comunicaba el núcleo romano del cerro de la Pila y con el del Albir, sirviendo de sistema de abastecimiento de aguas del río Algar. También BIC es la Torre de Bellaguarda, en la calle Cantería, y la de Galera, en un cerro próximo al mar (aunque ésta oculta en una urbanización).

Benidorm tiene declaradas BIC la Torre Morales o Escaletes, al borde sur de la antigua N332. Según el catálogo de la Generalitat, su uso como vivienda alteró parcialmente su imagen original. La Torre Punta del Cavall está en el parque de Sierra Helada, data del siglo XVI y el Ayuntamiento ha pedido subvenciones para rehabilitarla. De momento es visitada por muchos senderistas. El tercer enclave es el yacimiento del Tossal, desaparecido por construir sobre gran parte del mismo una urbanización de bungalows.

Benifato cuenta con el Castillo de Aljofra, al que hay rutas senderistas también desde la población. Aun en ruina, en él se pueden observar elementos de la vieja fortaleza, que tuvo gran importancia en la conquista musulmana y después en las revueltas de moriscos hasta su expulsión en 1609.

Bolulla también plantea rutas a su castillo "de Garx", junto al antiguo camino hacia Castell de Castells. Su estilo es islámico y apenas quedan restos de sus murallas y aljibe. Éste último es precisamente también el único que se conserva del castillo de Tárbena, localizado en un cerro de paredes verticales. Y también lo único que queda prácticamente del castillo de Polop, del siglo XIII, y ocupado en parte por una iglesia del siglo XVIII.

En Callosa d'en Sarrià (además de intentar descubrir los restos de su castillo entre los muros de las construcciones actuales), es interesante descubrir, en su sierra, el Castillo de Bernia. Está situado entre acantilados y se construyó con Felipe II. En cuanto al Castell de Guadalest, la villa es en sí misma un conjunto histórico. Se encuentra en una peña situada entre la sierra de Aitana y la Serrella, presidiendo el valle, y es visitado por miles de turistas cada año.

L'Alfàs del Pi cuenta, de momento, con la Torre Bombarda, habiendo iniciado los trámites para su restauración. Orxeta, sin embargo, no puede hacer lo mismo con su castillo, aunque forma parte de una ruta senderista para turistas. Algo más al interior, en Sella, encontramos el Castillo de Santa Bárbara, junto a la Ermita, que es en realidad la parte restaurada, y la Torre de Sella, propiedad anexionada a construcciones posteriores en plena plaza Mayor, cuyos propietarios, según indicaron fuentes municipales, hasta este reportaje no conocían que se tratara de un Bien de Interés Cultural. También son privadas la casa fortificada la Garrofera, la torre Casa Balde, y de la Vallonga de Relleu, que también incluye para visitar su castillo.

Finalmente, en La Vila encontramos BICs en su centro urbano, con su casco antiguo y la iglesia-fortaleza de la Asunción, y en sus proximidades las 9 torres (romanas y medievales). Y recientes yacimientos arqueológicos romanos se sumarán en breve a la lista.

FUENTE:
R. López, Museo del Turismo (Vía Diario Información)
Foto: Diario Información

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Primer hotel de Benidorm

El primer hotel de Benidorm, el Hotel Bilbaino, fue abierto en los años 20 por Don Pedro Cortés Barceló. Como otros hijos del pueblo éste se ganaba la vida enrolado en la compañía que daría nombre a su establecimiento, Navieras Bilbaínas.

Trabajaba como mayordomo a bordo de varios barcos, descubriendo desde su cubierta infinidad de lugares, y quedando fascinado de uno en especial: Valparaíso. “Me contaba que cada vez que paraban por Chile quedaba prendado de las luces de aquella ciudad, preguntándose si Benidorm podría convertirse alguna vez en algo parecido ya que tenía mejores playas”, ha recordado uno de sus familiares y actual copropietario del establecimiento.

Y así, con los ahorros obtenidos tras años de trabajo en Navieras, construyó en su pueblo el primer hotel dando nombre a la empresa vasca por el trato recibido (hoy, más del 50% de la clientela procede del País Vasco).

En sus comienzos, como los demás hoteles, primaba el trato personalizado de la época, saliendo el servicio a recibir o despedir a los huéspedes. Éste estaba compuesto por la familia que lo regentaba y mujeres del pueblo, sobre todo costureras, para reparar la ropa de cama.

Tras su apertura, el Bilbaíno vivió la guerra. Y tras la contienda el hotel continuó su andadura recibiendo a personalidades como Jorge Negrete, y convirtiéndose en lugar de tertulias de “las fuerzas vivas del pueblo para discutir el futuro del mismo. En los 50 empezaría a recibir visitantes del resto de España y del extranjero. Hoy el hotel, ubicado en la playa de Levante, sigue en marcha.

FUENTE:
Raquel López. Museo del Turismo / Hosbec.
Hotel Bilbaino

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Primer Cable-Ski en España: Cerca de 50 años en Benidorm

El boom turístico de Benidorm había arrancado con fuerza. A los establecimientos pioneros de los años 50 se empezaban a sumar aquellos edificados con capital directo de los turoperadores. El desarrollo urbanístico de Benidorm, planificado con amplias avenidas que muchos pensaban desproporcionadas, avanzaba a paso ligero. Benidorm, en la década de los 60, seguía siendo un pequeño pueblo costero, pero su crecimiento auguraba el futuro prometedor que tenía por delante. Ante esa coyuntura, y tras recorrer otras localidades del Mediterráneo español, un hombre llamado Humberto Armas decidió, en 1966, arriesgarse con un desconocido e interesante proyecto que había visto en Alemania: el cable-ski. Un sistema por el que un cable pasa por cuatro torres permitiendo practicar el esquí a hasta doce esquiadores al mismo tiempo sobre las olas del mar.

La idea, por temeraria que resultara a las gentes de aquel Benidorm pionero, salió adelante. Era un atractivo más con el que seguir demostrando que la localidad era más moderna que ningún otro destino de la costa (algo conseguido también con el permiso especial con el que se hizo, en la España franquista, para que las turistas pudieran utilizar el biquini en sus playas).

El negocio se abrió aquel mismo año 1966, cuando aún partes de la avenida del Mediterráneo, hoy flanqueada por elevados edificios, la conformaban parcelas de naranjos.

Desde entonces hasta ahora han pasado cerca de 50 años, y el negocio sigue en marcha, en manos de la familia. Su éxito lo avala la competición celebrada este fin de semana coincidiendo con su aniversario, nada menos que el Campeonato de España de las disciplinas deportivas que permite practicar: esquí náutico y "wakeboard" (entre otros). Una cita a la que han asistido esquiadores de Alemania, Escocia, Inglaterra y Francia y de varios puntos del territorio nacional, además de los "raiders" locales, que están entre los mejores de España, y que fueron seleccionados para el campeonato de Europa celebrado en agosto en Belgrado (Serbia), donde obtuvieron una medalla de bronce y dos cuartos puestos.

El de Benidorm es el primer cable-ski del mundo. Hoy día existen más de doscientos, y va aumentando su número dada la elevada demanda de aficionados.

FUENTE:
R.López.- Diario Información
cableskibenidorm.com

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Pedro Zaragoza Orts, "inventor" del modelo Benidorm

Nacido el 15 de mayo de 1922, Zaragoza Orts fue alcalde de Benidorm entre 1950 y 1967, años en los que sentó los pilares del turismo y logró que el entonces pequeño pueblo de pescadores, de no más de 1.700 habitantes, se convirtiera en lo que es hoy, la ciudad española líder en pernoctaciones turísticas.

Su comienzo fue muy humilde: de maletero en la estación de las Delicias de Madrid para luego ser viajante comercial. Trabajó en una fábrica de abonos minerales que le obligó a trasladarse a las minas de fosfato de Zarza la Mayor, en Cáceres, donde ejerció de ayudante de barrenero, luego de minero-barrenero y, al final, fue designado gerente de la empresa.

Al regresar a su ciudad natal, Benidorm, a raíz de la muerte de su padre, fue nombrado director de una sucursal de la entonces Caja de Ahorros del Sureste, pero una vez más sus ansias de mejora le auparon a jefe de promoción de la Confederación Española de Cajas de Ahorros en Madrid. Este cargo supone el primer eslabón de una carrera política iniciada a los 28 años, cuando los responsables del régimen franquista le eligieron para conducir como alcalde los destinos de Benidorm.

El ex alcalde de Benidorm fue el responsable en 1952 no sólo de permitir el uso del biquini en las playas de la localidad, sino también de emitir un decreto sancionador a quienes insultaran a las mujeres que usaban esta prenda de baño. Considerado por diversos historiadores y economistas del turismo de "visionario" por el proyecto que diseñó, Zaragoza Orts fue autor, en 1956, del primer Plan General de Ordenación Urbana en España.

Después de la Alcaldía, pasó a ser diputado provincial y presidente de la Diputación de Alicante, asumió la Dirección General de Actividades Turísticas del Gobierno de España, fue procurador en las Cortes y presidió la Comisión de Turismo doce años. Posteriormente, fue gobernador civil de Guadalajara, presidió el sindicato provincial de la construcción durante 23 años y fue consejero del Banco de Crédito Local.

En los últimos años quiso completar la formación que no pudo tener de joven. Se licenció en Derecho en los años setenta, después de haber sido Director General de Turismo, y se especializó en urbanismo. A los 82 años se graduó en Turismo en la Universidad de Alicante y posteriormente se matriculó en Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche, licenciatura en la que superó los tres primeros cursos. Precisamente, su relación con la Universidad de Alicante, de la que era profesor honorario de la Escuela de Turismo, le llevó a entregar en 2007 su archivo personal a esta institución académica. El fondo documental "Pedro Zaragoza Orts" lo integran miles de documentos gráficos y una hemeroteca de varias décadas, así como correspondencia epistolar que mantuvo con dirigentes de la época como Francisco Franco, Juan Domingo Perón y Charles de Gaulle, hasta Otto de Habsburgo y el escritor Azorín, entre otros.

FUENTE:
El País / Agencia Efe

Otras referencias:
ABC
El Mundo
Diario Información
The Guardian
The Economist
Universidad de Alicante
HOSBEC
El Mirador de Benidorm

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Municipios Turísticos

Según la Ley 51/2002 Reguladora de las Haciendas Locales, los requisitos que debe cumplir un municipio para ser calificado como turístico (a efectos de acceder a una financiación específica) son los siguientes: no ser capital de provincia o de comunidad autónoma, tener una población de derecho entre 20.000 y 75.000 habitantes, que el número de viviendas de segunda residencia supere al número de viviendas principales.

Aquellos municipios reconocidos como turísticos tienen diversas ventajas, entre ellas, recibir el dos por ciento de los ingresos generados por la venta de tabaco e hidrocarburos. En total hay reconocidos por el Estado Español 21 municipios turísticos. Curiosamente, destinos consolidados como Benidorm, Tenerife o Málaga no están considerados como tal. Algunos, como es el caso de Benidorm, han solicitado ser catalogado como tal.

FUENTE:
BOE Ley 51/2002
Diario Información

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Los primeros: balnearios y baños de mar

Sin retraerse a la época romana, el interés de las aguas con fines medicinales en España se remonta al siglo XVII, con apertura de establecimientos privados que ofertaban tal servicio. Como ejemplo, en 1693, los jurados del Quiñon de Panticosa construyeron una de las primeras casas de baños del país junto a las cumbres más altas del Pirineo de Huesca, el Balneario de Panticosa, que se convertiría en uno de los más prestigiosos balnearios en torno al cual se constituyó casi una mini ciudad que vivía prestando sus servicios a la alta burguesía aragonesa, catalana, vasca y madrileña que acudía al establecimiento, como fueron Niceto Alcalá Zamora, Perico Chicote, Zarra , ó Santiago Ramón y Cajal. (Hoy se consideran aquellos balnearios de montaña los primeros peldaños del hoy “turismo rural”).

En la costa el ejemplo también llegó del norte de Europa, concretamente de un proyecto terapéutico de mediados del siglo XVIII de Brighton, en la costa sur inglesa. De ahí se difundió por las riberas del Báltico, mar del Norte y la Mancha. Así, según han explicado estudiosos en la materia como Mercedes Tatjer ó José María Beascoechea Gangoiti los “baños de mar” en España empezaron a del siglo XIX en diversos centros de las costas Mediterránea, Cantábrica y Atlántica, auspiciados por la creación de una red ferroviaria básica que facilitó la llegada de los visitantes en lugares que se convirtieron durante años en enclaves con destacada actividad turística, en detrimento de aquellos que carecían de tal conexión ferroviaria. Así surgieron enclaves “turísticos” notorios en la costa de Cantabria, País Vasco y Cataluña, muy alejados del volumen de visitantes y de negocio que se daba en lugares donde las comunicaciones no eran tan buenas (como era Benidorm, donde en 1893 operaba el balneario Virgen del Sufragio como casa de baños para la alta burguesía de Alcoi).

FUENTE:
Talasoterapia Zelai

Más Información:
Beascoechea Gangoiti J.M. (2002) Veraneo y urbanización en la Costa Cantábrica durante el Siglo XIX
Historia del Balneario de Panticosa
Benidorm, 100 años de turismo 1893-1993

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El Bikini, Benidorm, Marbella y Santander

Tres son las ciudades que se disputan haber sido las primeras en permitir el bikini en la España del dictador Francisco Franco: Benidorm, Marbella y Santander.

Benidorm
En Benidorm el alcalde, Pedro Zaragoza, lo hizo dictando una ordenanza en 1952, apenas seis años después del invento, desafiando las normas de moral impuestas por el régimen, lo que a punto estuvo de costarle la excomunión. Aquella norma municipal permitía el uso "en todo el término municipal", y pretendía conseguir normalizar unas leyes viciadas y ajenas a la realidad de las veraneantes suecas en las playas de la Costa Blanca.

Pedro Zaragoza fue un visionario que consiguió transformar el pequeño pueblo de 3.000 habitantes en la principal industria turística de la Comunidad Valenciana. Dos ministros, Luis Jiménez y Arias Salgado, junto al arzobispo de Valencia, promovieron su excomunión cuando conocieron el atrevimiento del que también era Jefe Local del Movimiento. A sus 84 años, Pedro Zaragoza todavía recuerda hoy la angustia con la que vivió aquel momento: "En aquella época una excomunión no era como ahora. Implicaba que te quedabas sin derechos civiles. Eso afectaba a mi mujer y a mis hijos", explica. El entonces alcalde, con 29 años, llevaba dos en el cargo y viajó en moto Vespa a Madrid para entrevistarse con el jefe de Estado.

Era una situación límite que requería una solución también extrema. Pedro Zaragoza consiguió que el general le recibiera, logrando de él un acuerdo tácito envuelto en la sonrisa gallega del dictador. Es decir, Franco no desautorizó a sus ministros, "ni había dicho que sí ni que no, pero... se había sonreído", recuerda. Y esto, para Zaragoza ya era todo.

Además, fue quizá el gesto tan inusual y pintoresco, y la franqueza del joven alcalde, lo que singularizó y le valió en lo sucesivo la amistad personal de Franco. "Me dijo que cuando tuviese problemas gordos me dejase de gobernadores y ministros y acudiese directamente a él", añade. Pedro Zaragoza señala con orgullo: "Y el Generalísimo dio órdenes para que las puertas del Pardo estuvieran abiertas para mí, porque le decía la verdad". Así fue cómo Benidorm y su alcalde se conocieron en toda España. Y así se ganó en la capital de la Marina Baixa una importante batalla turística: la del bikini, que desde entonces lució y dejó lucir no sólo en las playas, sino en las calles y en las plazas de la ciudad.

Unos días después de aquella visita a El Pardo llamaron a la familia para decirle que preparara las camas porque la mujer y la hija del dictador se venían de vacaciones a Benidorm: "Aquello significó un gran respaldo para mí frente a quienes habían querido excomulgarme. A partir de entonces la familia volvía todos los veranos".

Marbella
A pesar de haber evolucionado con modelos turísticos diferentes, el bikini consiguió imponerse en Marbella gracias a la vista gorda realizada por una persona con tanta autoridad en la Costa del Sol como la que tenía Pedro Zaragoza en Benidorm, si bien en esta ocasión, sin mediar autorización escrita. El cura Rodrigo Bocanegra Pérez era omnipresente en la ciudad malagueña, un visionario que controlaba desde su despacho en la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación todos los movimientos políticos, sociales y económicos de la zona. "No pasaba nada en Marbella que no estuviera bendecido por él", afirma el historiador local Francisco Moyano, uno de los mayores estudiosos de la obra de Bocanegra. "Estaba muy bien relacionado con Franco y algunos ministros que solían veranear en Marbella. El pueblo tendría entonces unos 15.000 habitantes y era muy abierto. En los años cincuenta nuestra iglesia era una de las pocas del país donde las mujeres podían entrar sin velo, y no diré que con minifalda, pero casi", explica Moyano. Bocanegra tenía sus enemigos, que recuerdan el carácter caciquil de su gestión: "Era cura, médico, capitán de la Guardia Civil y alcalde. Lo era todo", señala un marbellí conocedor de la historia local. Ante esa autoridad, "ni los más papistas que el Papa" iban a cuestionar su decisión.

Santander
La tercera ciudad que se apuntó a la carrera compartía con las dos anteriores su europeísmo. Los cursos que impartía la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en el Palacio de la Magdalena de Santander eran un oasis en la España de los sesenta, con un grado de libertad que se traían consigo las estudiantes francesas. José Ramón Sainz Viadero, autor de la Guía secreta de Santander, recuerda que las jovencitas de la nación vecina exhibían sus cuerpos semidesnudos en la bautizada popularmente como bikini beach, en la península de la Magdalena, alejada del núcleo urbano. "Era algo que estaba totalmente prohibido. En la misma playa había carteles con la orden de prohibido permanecer sin usar el pantalón de deporte o meyba los señores y las señoras en minifalda", explica Sainz Viadero, que recuerda además que a sólo diez minutos se encontraba otra playa bautizada popularmente como la de acción católica. "Aquello era un reducto de libertad en el que mandaba la fuerza estudiantil. Los jóvenes aprovechaban para ligar, y algunos practicaban el paleo", que es la forma santanderina de llamar al fisgón.

Al igual que Santander, las poblaciones litorales de la Costa Brava y las islas Baleares fueron incorporando al paisaje costero de forma cada vez más normal la prenda de baño que exhibían con total normalidad las turistas europeas, venciendo las reticencias de la moral de la época.

El mérito de Benidorm, Marbella y Santander fue mayor al tener que superar estos escollos. De hecho, no fue hasta 1965 cuando Raquel Welch posó para la revista Life en una foto para la historia del bikini, casi veinte años después de que Reard y Heim tuvieran que contratar a una cabaretista ante la negativa de las modelos de la época a mostrarse públicamente cubiertas con tan poca tela.

FUENTE:
Reportaje “El bikini cumple 60 años”, S. Castillo. El País
Foto: Quico

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Benidorm: Las Vacaciones del Estado del Bienestar

Uno de los grandes defensores del modelo “Benidorm” es el sociólogo José Miguel Iribas, tanto desde la perspectiva sociológica como medioambiental. En el primer caso Iribas cita a Philip Roth, quien dejó en pésimo lugar a los intelectuales europeos por despreciar a McDonald's, "un sitio donde acceder a calorías y proteínas con un sabor atractivo, en un local limpio, luminoso y climatizado, en el que todos pudieran entrar”. En el mismo sentido, defiende Benidorm como “un paraíso asequible, el lugar que hace reales las vacaciones prometidas al proletariado norte-europeo y español, la plasmación real del pacto social implícito al Estado del Bienestar”.

Además, para este sociólogo, Insignia de Oro de los hoteleros de Benidorm en 2008, “es difícil encontrar lugares o ciudades sometidas a la presión urbanística que tuvo Benidorm donde los atributos medioambientales principales (la playa, la isla, la Sierra Helada y la zona exterior) hayan sido tan respetados”. “En Benidorm, precisamente por su modelo urbanístico, basado en la compacidad y en un uso muy restrictivo del suelo, estos elementos se encuentran en un estado bastante satisfactorio”.

Además, el sociólogo ha afirmado que Benidorm comparte con ciudades como Las Vegas el “haber comprendido como ningún otro destino turístico que la oferta más exitosa consiste en la generación de secuencias de tiempo; y la absoluta dedicación a satisfacer los deseos de los turistas”; si bien alerta ante el peligro que podría suponer caer en una de sus diferencias más evidentes entre ambas ciudades: “Ahora veo una propensión a limitar la estancia del turista en la calle y mantenerlo dentro de los hoteles, cuando la personalidad de la ciudad no puede encerrarse en un recinto”, ha advertido.

FUENTE:
R. López. Museo del Turismo
Foto: IET/Turespaña

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